Relatos Hot

Me atrae mi Cuñado

Mi nombre es Andrea y voy a contar lo que me pasó con mi cuñado.

Acababa de cumplir treinta años, por lo que decidimos mi pareja y yo cambiarnos a un piso 24 del centro. Para compartir gastos, su hermano pequeño también se venía a vivir con nosotros. La verdad es que no lo conocía y bueno, me daba un poco de reparo la idea. Pero decidí que tenía que abrir la mente, ya que en definitiva, ese hombre podría ser mi cuñado con el tiempo. Era una buena manera de empezar el año.

La primera vez que lo vi, me quedé gratamente sorprendida, el Joven tenías 21 años y era muy pero que muy rico, tenía un cuerpo espectacular, además de una voz muy sugerente. Sentí un enorme cosquilleo cuando me lo presentó mi pareja. Recuerdo que llevaba unos Jeans bien ajustados que le hacían un espectacular trasero, y su camisa ajustada le resaltaba sus pectorales, se notaba que era un hombre que trabajaba su cuerpo en el gimnasio.

Poco a poco fuimos ganando confianza entre ambos y muchas veces le observaba como buscaba en páginas de contactos por internet, y yo pensaba que un hombre así no necesitaba navegar por la web para encontrar alguien sugerente

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Un día estábamos los dos solos, así que decidí que era momento de provocarle un poquito. No pensaba en liarme con él, pero pensé que me encantaría que se quedara rendido a mis pies. Me puse muy sugerente con un short, unos botines con poco tacón que ayudaran a realzar mi figura, y un top ajustado. Rápidamente note como ese look llamó la atención de mi cuñado.

Me fui al Livin donde él estaba viendo la tele, me puse junto con a él y me agaché para recoger un objeto que había en el suelo. Se podría decir que le puse mis nalgas delante de su cara. Cuando me levanté, le miré y le dirigí una sonrisa. Era una manera de darle luz verde para que jugara conmigo, si bien esa acción parecía que la había paralizado, en el fondo sabía que le había encantado.

De repente le miré directamente a los ojos y como una auténtica loba en celo le dije, ‘No dices nada, ¿hay algo que no te guste de mi?’. El con voz balbuceante me dijo ‘que va, eres una mujer preciosa, pero eres la novia de mi hermano’. Me reí bastante y le dije ‘bueno ya que vamos a ser familia, sería ideal que nos conociéramos un poco más, ¿no crees?’ Dirigí mi mirada directamente a su paquete y vi que estaba poniéndose bien duro, ‘Tu soldadito está bastante inquieto, ¿me dejas mirarlo?’. Mi cuñado se quedó inmovilizado, así que me acerque a él, y le desabroche el pantalón. Se quedaba solo en slips y su paquete era descomunal, así que empecé a tocárselo.’Que caliente eres, me encanta lo que estás haciendo’ me dijo mi cuñado. Mi cuñado a medida que lo iba masturbando, empezó a besar mi cuello mientras cogía fuertemente mis pechos. Seguí masturbándole y en un momento dado, me puse de pié y le ofrecí mi coño bien húmedo para saciar su sed. Él como buen perrito lamedor lo empezó a chupar de una forma increíble. ¡Qué bien lo hacía el ! No quería que parara, me estaba volviendo totalmente loca. En seguida llegué al orgasmo, por lo que había que premiar a tan esmerado chico, así que me dispuse a comerle el miembro hasta el fondo, arriba, abajo y hasta dentro. Se corrió enseguida, menudo tronco tan tieso tenía..Y me comí todo su jugo saladito, ¡fue algo extraordinario! Mi cuñado estaba totalmente entregado a mi pies. Los dos estamos bastantes excitados, por lo que me puso a cuatro patas para darme unas buenas acometidas. Esa cosa tan descomunal me estaba haciendo ser más guarra que nunca. Su pene entraba y salía totalmente de mi vagina. La sensación era mágica y no tardamos en volver a corrernos casi al mismo instante. Todavía teníamos más fuerza para continuar, así que mi cuñado decidió jugar con mi trasero, menudos besos me daba en mi ojete…Unos besos negros increíbles, que lubricaba perfectamente esa zona. Cuando menos me lo esperaba, mi cuñado me penetró y si bien al principio me incomodaba un poco, el muchacho lo hizo tan bien que mi trasero fue totalmente sometido. Me estaba volviendo loca. Esta fue mi primera experiencia con mi cuñado, seguimos teniendo encuentros esporádicos y siempre tienen un componente desenfrenado y muy divertido. La familia es algo que hay que conservar y cuidar….. :D

Tú Experiencia es Nuestra Experiencia

Sé-Tú..Cultura Erótica

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Frases excitantes para poner a tu pareja a cien

A la mayoría de las mujeres nos gusta ser juguetonas y excitantes con nuestros hombres, los mantiene en estado de alerta y hacemos que mantenga su interés por nosotras… pero a veces intentar hablar de una forma sensual puede convertirse en un momento incómodo e, incluso, sentirnos avergonzadas.

Por eso, hemos pensado darte algunas ideas que pondrán a tu chico a 100…

Me encanta tu…

Pecho, ojos, hombros, pene…. casi cualquier cosa. Hacer un halago con sinceridad es una gran manera de mostrar verbalmente a tu pareja cuanto te gusta, y si además eres capaz de decirlo con un tono de voz excitante cuando se estéis en un momento íntimo, el cumplido pasará a de “agradable, pero aburrido” a “excitante”.

Para hacerlo en su versión mas “porno”, dile “me encanta tu polla”, mientras se la chupas… probablemente se convertirá en su cumplido favorito.

Me excitas muchísimo

Si eres capaz de decirle esta frase entre gemidos y mirándole a los ojos mientras estáis manteniendo relaciones sexuales… estamos convencidos que dejarás a tu pareja sin palabras. También puedes hacerlo tocándole la barbilla o los labios, ¡será un momento muy erótico!

Qué bien me he quedado…

Dilo después de una sesión de sexo con tu chico… no sólo sonará sensual, sino que le hará sentir como un rey.

Tuve un sueño sobre ti y me he despertado mojada

Tiene un gran efecto dicho por teléfono o susurrado al oído. Negarse a dar detalles puede ser una forma divertida de tomarle el pelo. Dar un par de detalles sobre lo que ocurría en el sueño puede ser una manera fácil para inspirarle sobre algo que te gustaría probar.

Una advertencia: pierde su atractivo si se utiliza con demasiada frecuencia.

Estoy tocándome pensando en tí

Murmúralo en un momento en el que no esté presente, por ejemplo, a través de una llamada o mensaje de teléfono. Le harás pensar muuuuuucho en tí… y estamos convencidos que la próxima que os veáis el encuentro será muy caliente. ;)

Estoy muy cachonda

Simple, probado y verdadero. Decir ésto tras unos días sin verlo le excitará y le hará saber lo que necesitas.

No puedo esperar a esta noche

Es una frase sexy que se puede utilizar de muchas maneras diferentes, pero si pruebas a decirlo de una forma sugerente, con un tono de voz bajo seguido de un clásico “Mmm…” él arderá en deseos de llegar en casa para ver lo que le espera esa noche.

Vive la experiencia , Se Tú

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MI PRIMER VIBRADOR

            Estaba deseando llegar a casa para probarlo. Había sido un regalo “personal” de Isabel, yo nunca había comprado algo así, de hecho nunca había estado en una tienda así. No me asustaba porque era pequeño, estaba bien para empezar…, discreto y fácil de ocultar.

          Me masturbaba bastante a menudo, sobre todo por las noches, aunque lo quería  también el jugueteo en las  mañanas. En realidad cualquier hora era buena. Normalmente lo hacía siempre de la misma manera aunque el resultado no era el mismo; unas veces llegaba antes, otra era más intenso, otras simplemente no llegaba, pero eso ocurría pocas veces. El deleite de darse placer uno mismo, de relajarse y llevar tu mente a otro lugar donde sólo existen tus fantasías, tus dedos… Y tu sexo, era lo más íntimo que había experimentado conmigo misma, e incluso con otra persona. Lo consideraba más íntimo incluso que una relación sexual cualquiera, cuando le regalas a alguien ese momento, cuando te masturbas para otra persona le estás mostrando tu camino a ese codiciado y a la vez, misterioso para algunos, orgasmo femenino.

                Lo saqué de la caja, lo toqué, era suave; lo chupé, no era desagradable. Giré la rueda y empezó a vibrar, cuanto más giraba, más vibraba, el mecanismo era sencillo. Me quité el calzón y empecé a tocarme poco a poco, me chupé los dedos y los pasé por el clítoris para estimularlo un poco más, con la otra mano me acariciaba los pechos. Estaba ya tan cachonda que no pensaba en nadie en concreto, es más, pensaba en todos… En cómo me la metía carlos, en los dedos de Jesús, que por cierto, de tamaño eran como el vibrador…Mmm que buen símil para continuar.

primer vibrador...

      Estaba ya notando que venía el orgasmo cuando paré, me gustaba hacer eso porque después se multiplicaba el placer, encendí entonces el aparatito, muy suave primero, y lo pasé de arriba abajo por los labios, me gustó el cosquilleo, así que subí la intensidad y volví a hacer lo mismo; el placer se iba incrementando, sentía el ardor en el clítoris como si tuviera vida propia y pidiera su momento de atención también. Cuando llegó su momento fue increíble, recuerdo una sensación que no había experimentado antes, un calambrazo me recorrió desde la entrepierna al dedo gordo de cada pie, los pezones estaban ya tan sensibles que sólo se me ocurría estirar la lengua para lamerlos con la punta, ya que no toleraba otro contacto. Trazaba círculos alrededor del clítoris mientras mordía mi mano, el placer era nuevo e inmenso, una espiral de sensaciones se iba trazando desde la entrepierna hacia afuera, el culo y los talones que tenía clavados a la cama eran mi conexión con la Tierra, la mente hacía rato que se había perdido.

Me metí dentro el vibrador y continué el trabajo con los dedos. Los jadeos iban en aumento, la sensación de calor insoportable, cuando dejé escapar un grito de ahogo, la tensión se liberó, me sentí mareada unos segundos que se convirtieron en minutos; me incorporé sudada y despeinada, intenté levantarme pero dudé que las piernas pudieran sostenerme en ese momento, así que me tiré de nuevo en la cama, cerré los ojos y dejé que la mente completamente en blanco se apoderara de mí.

Tú, ya tienes tu primer vibrador?

Vive la experiencia Se Tú.

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El potente miembro de mi masajista

Siempre me han gustado los masajes corporales. Me encanta acostarme sobre la camilla y dejar mi cuerpo laxo, abandonándome a los sensuales placeres de unas manos recorriendo tu cuerpo, relajándolo, tonificándolo. Aquel lunes, como cada semana, acudí a darme mi masaje semanal, siempre en lunes para relajar mi cuerpo después de las juergas de los fines de semana. La recepcionista, al verme entrar me dijo:

“Señora, lo sentimos mucho pero la masajista se ha puesto enferma y no disponemos de nadie, salvo que quiera que la de el masaje el masajista de la sección masculina”

Me quedé unos momentos dudando, pero enseguida respondí que no me importaba que lo que necesitaba era mi masaje semanal.

Nunca me había dado un masaje un hombre. En esos sitios existe la separación por sexos, a los hombres les dan masajes los hombres y a las mujeres, las mujeres, supongo que será por el hecho de que el masaje corporal completo, implica quedarte completamente desnuda.

Como siempre me acompañaron a la salita de masaje, donde, ya sola, me desnudé, me tumbé en la camilla boca abajo, con la toalla, tapándome de la cintura para abajo.

images (55) Al momento oí abrirse la puerta y al girar la cabeza vi entrar a uno de los hombres más sexualmente atractivos que había conocido nunca. Alto, moreno, con unos ojos verdes impresionantes y una sonrisa encantadora. Iba completamente vestido de blanco, con una camiseta ajustada que dejaba adivinar un pecho ancho y poderoso, los pantaloncitos cortos que llevaba, igualmente blancos dejaban al descubierto unas piernas fuertes y musculadas, en la entrepierna se veía el bulto de su “paquete”, que, en principio, parecía nada despreciable. Lo más atrayante de él era, como ya he dicho, el magnetismo sexual que se desprendía de todo su cuerpo. Fue tan grande el impacto sexual que me produjo que sentí como mi vagina se hunedecía y contraía, como preparándose para una penetración que ella, antes que yo, deseaba. Al entrar me preguntó: “¿La señora se dará un masaje corporal completo?”, a lo que respondí, con un hilo de voz para no dejar traslucir el deseo que se había apoderado de mi persona, que si. Se acercó a la camilla y con toda naturalidad me quitó la toalla dejándome completamente desnuda. Sentí un escalofrío de deseo recorrer todo mi cuerpo y como aumentaba la humedad entre mis piernas. Comenzó por masajearme la espalda y el cuello con movimientos lentos, pero fuertes, recorriendo cada uno de mis musculos que al paso de sus manos se descontractaban y relajaban. A continuación siguió con los muslos, recorriéndolos de abajo arriba y de arriba abajo. Cuando sus manos se acercaban a mi entrepierna no podía reprimir un estremecimiento de placer y sensualidad, mientras mi vagina seguía desprendiendo jugos, que llegado ese momento, habían empezado a resbalar de mi coño y habían mojado ligeramente la sábana de debajo.

“¿Le importaría darse la vuelta, señora?”

Me la di, exponiendo mis pechos y mi pubis desnudo a su mirada. Al darme la vuelta y tumbarme boca arriba, había dejado mis piernas ligeramente entrabiertas, por lo que no podía dejar de ver mi pubis húmedo y abierto como estaba. Con los ojos entrecerrados ví como su mirada se detuvo en mi coño, sintiendo el deseo sexual que le vino y como el bulto de su entrepierna creció ligeramente. Comenzó con mis muslos, igual que antes de arriba abajo y de abajo arriba, pero ahora noté que sus manos se acercaban más que antes a mi entrepierna. Sentía mis jugos vaginales resbalar de mi coño, humedeciéndome el canalillo entre éste y el ano. Era algo que no podía dejar de darse cuenta y por el tamaño que iba adquiriendo su paquete era evidente que se había dado cuenta de mi excitación y deseo. Sus manos cada vez se acercaban más y más a mi entrepierna, hasta que cada vez que subían por mis muslos llegaban a rozar ligeramente mi coño. El deseo que sentía era cada vez mayor, mi vagina estaba empapada y deseaba más con cada roce la penetración. Cuando sus manos rozaron de nuevo mi coño, abrí mis piernas, lo suficiente para hacerle entender que deseaba otra clase de masaje más íntimo y sexual. Se incorporó, dirigiéndose hacia la puerta que cerró con llave y desnudándose al llegar a la camilla, se echó encima mío, penetrándome de un solo golpe al mismo tiempo que su boca buscaba y encontraba la mía y su lengua penetraba hasta el fondo de mi garganta. Mi vagina se cerró al sentir su pene dentro de mí, apretándolo en un movimiento involuntario como para no dejarlo salir. Sentía sus empujones en el fondo de mi coño, dándome un placer intenso, al mismo tiempo que sentía su cuerpo fuerte y musculoso sobre el mío, apretándome los pechos con el suyo y su lengua apresando la mía.

Levanté mis piernas, apresando sus nalgas con mis pantorrillas, y su pene penetró más profundamente dentro de mí. La oleadas de placer previas al orgasmo empezaron a recorrer mi cuerpo, hasta que sentí como si todo mi cuerpo estallara mientras mis piernas le empujaban más adentro de mi y mi vagina apresaba su pene como para impedirle salir.

Al sentir mi orgasmo sus movimientos se aceleraron haciéndose más rápidos y mas profundos hasta que estalló, a su vez, su orgasmo. Cuando sentí su semen caliente golpeando el fondo de mi coño y las pulsaciones de su pene dentro de mi, me vino un segundo orgasmo, más suave y pequeño que el primero, pero no por ello menos agradable y excitante.

Cuando se incorporó, me levanté de la camilla y me dirigí al cuarto de baño para lavarme. Al volver ya no estaba. Me vestí y salí. Ese “masaje” dejó mi cuerpo mucho más relajado y satisfecho que los masajes normales.

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Quien quiere Negarse?

Todo empieza como siempre- Quieres café?- Si, voy.

Recojo mi plato y me dirijo hacia la cocina. Cojo mi taza y empiezo a prepara mi café. Aún no he terminado y oigo como te acercas, con tu taza favorita en la mano. La cafetera hace su trabajo y yo sigo en mi tarea, echando la leche y el azúcar en mi taza, mostrando la mayor indiferencia de la que soy capaz a tu presencia en la habitación, aunque noto como mi corazón palpita más fuerte y empiezo a sentir ese calor interno que ya voy conociendo. Aunque pasa el tiempo, la sensación sigue siendo la misma o incluso más fuerte, soy incapaz de resistirme a ti.

Cada vez te noto más cerca, y por fin te decides. Han sido dos minutos de espera pero que se me hacen eternos. Te pegas a mi espalda y empiezas a meter tu mano por debajo de mi jersey pegando tu mejilla contra la mía. Noto tu mano fría rodeando mi cintura, tu barba de tres días en mi cara, tu olor.....ese olor que me vuelve loca y pone en alerta todas mis terminaciones nerviosas haciendo que mi cuerpo se prepare para recibirte, para que seas mío. Se qué sólo te tendré durante media hora o quizás menos, que luego todo volverá a ser rutina, trabajo, niños, casa......pero en esa media hora eres mío, en cuerpo y alma, el resto del mundo desaparece, el tiempo se para. Sólo dos cuerpos entregados a una pasión que inexplicablemente se hace cada día más fuerte, mas incontrolada, mas irrefrenable.

Tus manos suben hacia mi pecho. Sin pensarlo, te deslizas por debajo de mi sujetador dejando mi pecho al descubierto. Mis pezones indefensos se rinden a tus caricias fuertes y decididas, poniéndose tensos al ser presionados por tus dedos que no parecen querer tener ninguna compasión. Tu mano derecha está libre y pone rumbo hacia mi pantalón, que aunque ajustado, no parece ser un obstáculo en su camino hacia lo mas intimo de mi ser. Llegas rápidamente a tu destino. Tu mano ha encontrado la parte más húmeda de mi cuerpo, esa parte en la que te gusta perderte y deleitarte. Aunque han pasado escasos cinco minutos desde tu primer roce, mi coño esta húmedo, muy húmedo. No lo puedo evitar. Tu sola presencia es un resorte que prepara mi cuerpo para lo que ambos sabemos que pasara si nos quedamos a solas. Deslizas tu dedo al interior de mi vagina, primero solo uno, te gusta ver lo mojada que me pongo en tan poco tiempo. Después tus dedos se mueven rápidos hacia mi clítoris y empieza una carrera insaciable de placer. Yo empiezo a jadear, me falta el aire. No quiero hacer mucho ruido para que no nos oiga nadie pero la sensación de tus manos en mi coño es más fuerte que yo, escapa a mi control, pero quien quiere control en una situación así. Cierro los ojos y te dejo hacer. Se lo quieres, se lo que buscas. Tus dedos se mueven rápidos, fuertes, centrados en mi clítoris van de arriba a abajo. Mi cuerpo se tensa y se arquea, pegando mi culo a tu pantalón. Tu también estas excitado. Noto tu polla cuando me apoyo en tus caderas. Intento llevar mi mano hacia ella, pero tu me lo impides, apresando mi brazo con el tuyo.

- Estate quieta - me dices.

- Déjame - te pido.

Pero no me dejas. Sigues moviendo tus dedos y cada vez estoy más húmeda, caliente y descontrolada. Jadeo mientras tu me preguntas qué me pasa. Lo sabes, pero quieres oírmelo decir.

- Me pones fatal y me encanta - digo como puedo entre jadeos.

Rozas mi clítoris de forma firme y rápida y mi cuerpo no puede más. Ya no tengo control sobre lo que hago, sólo puedo sentir, no puedo pensar. Sigues tocando mi coño, mi clítoris y mi cuerpo se retuerce. No puedo aguantar más, sabes que no puedo, pero continuas hasta que el sonido de mis jadeos se escuchan en la habitación de al lado, así que tapas mi boca con la tuya, metiendo tu lengua y apresando mis labios fuertemente para que no pueda hacer ningún ruido y entonces no lo reprimo más y viene el primero de mis orgasmos.

Es aquí cuando empieza lo mejor. Lejos de parar, tu ritmo sube y tu pasión se desata. Aprietas más fuerte y más rápido mi clítoris con lo que los espasmos de mi orgasmo se funden con las sensaciones de tus nuevas caricias y yo quiero que pares para poder disfrutar de mi orgasmo, pero quiero que sigas para seguir haciéndote mío. Se qué es la parte que más te gusta, como tu dices

- Quiero ver como te retuerces de placer, quiero verte mal, puta - dices mirándome a la cara.

Y lo consigues. Tampoco me das mucha opción. Sigo intentando abrirme camino con mi mano a tu polla, pero antes de que me de cuenta, me has dado la vuelta y encaminas tu mano hacia mi culo. Oh! Eso si te gusta, tenerme bien cogida, mi coño y mi culo. Una mano introduciendo un dedo en mi culo y la otra imparable moviéndose en mi coño mientras tu lengua y tu boca se funde contra la mía y aprietas tu polla contra mi cadera. Estas muy cachondo, pero no me dejas que te toque. Quieres darme placer, porque tu placer es ver lo perra que me pongo. Es cierto, estoy como una perra, como una puta, entregada a lo que quieras hacer conmigo, caliente, fuera de control, tuya, toda tuya.

Me encanta lo que siento. Tu pasión insaciable es casi incomprensible para mi, pero ahora mismo me da absolutamente igual, sólo quiero sentirte, tus manos en mi cuerpo, tu lengua en mi boca, tus dedos en mis coño y en mi culo. No puedo parar, tus manos no dejan de moverse y mi cuerpo esta caliente, sudoroso, mi coño húmedo. Me tenso, no puedo respirar, y una ola de placer me recorre haciendo que mi piel se erice y me sacuda entre espasmos de dulce placer.

Ha sido una locura de pasión y vicio, pero ...... nos machaca la realidad....hasta el próximo arrebato.

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Sueños Prohibidos

Aquí estoy otra vez en la universidad, viendo clase de estadística, sin entender absolutamente nada. Las matemáticas jamás han sido mi fuerte y además con este profesor cómo me voy a concentrar.

La manera que sus ojos azules develan su gran concentración, como sus labios llenos se mueven seductoramente, encienden algo en mi que no puedo explicar. Como quisiera que sus manos varoniles me tomaran por mi cintura aquí mismo, que me levantara sobre mi escritorio y que me besara apasionadamente.

Tengo que admitir que esta fantasía me esta prendiendo por dentro puedo sentir que humedezco. Pongo allí en mi sexo. Mi respiración esta mas agitada de lo normal y mis senos se mueven de arriba abajo.

Quiero que este hombre me tome aquí y ahora quiero que me haga sentir mujer que me bese por todo lados que succione cada parte de mi cuerpo, quiero que me penetre una y otra vez, quiero agarrar su pene y meterlo dentro de mi boca, quiero demostrarle lo bien que me hace sentir.

Cuando despierto de mi fantasía me doy cuenta que el salón esta casi vacío.

Me acerco a su escritorio y le entrego las hojas del taller que mando la semana pasada.

Cuando de repente su mano toca la mía y puedo sentir esa electricidad de hace pocos segundos.

Sus ojos me hechizan y su sonrisa me hipnotiza.

"Gracias, Isabel. " Dice sonriendo.

Yo le devuelvo la sonrisa tímidamente, puedo sentir como me estoy sonrojando.

Al llegar a mi apartamento, me meto en la bañera lo mas pronto posible.

Quiero tocarme, quiero sacarme esto de encima, quiero sentir placer.

Poco a poco me quito la ropa, desnudándome, admirando mi cuerpo en el espejo.

Quedo en brasier y panties de encaje, y no puedo evitar introducir mi dedo en mi vagina sintiendo la abrazadora humedad entre mis huellas. Me agarro del tubo de las toallas y pego mi culo a la pared mientras me quedo de pie, así puedo verme toda.

Meto un dedo primero haciendo movimientos circulares en mi clítoris que se encuentra Hinchado y rosado, me encanta verme, me siento como una mujer completa segura de si misma llena de sensualidad.

Se siente tan bien.

A medida que siento que mi corazón late mas fuerte. Mi ritmo allá abajo, aumenta también. Apretando y metiendo mas profundo dos dedos. Me desabrocho el brasier develando mis grandes senos y con esas misma mano acaricio uno de ellos.

Cuando siento que estoy a punto de llegar. Me detengo, y me meto al jacuzzi.

Busco a manguera de presión y la prendo a todo dar.

Mis piernas tiemblan y mi columna se arquea ak sentir mis orgasmos venir uno tras otro haciéndome sentir como una diosa.

Pero no paro ahí, y sigo masajeando mi clítoris con la maguera quiero llegar todas la veces posibles, quiero sentir esa presión en mi vagina que me hace sentir tan bien,.tan femenina.

Esta vez me pongo en cuatro y prendo los chorros traseros, masajeando mi ano y clítoris simultáneamente.

"Ahh dios mio, que ricoo" "ahhh" "ahh"Las palabras se escapan de mi boca, sabiendo que mi compañera de cuarto esta en casa de su novio.
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